Un ligero ruido junto a la fuerte brisa que cruzaba mi ventana y el rechinar incesante de la puerta -que su historia tiene más trayectoria que la de mi abuela- hizo que despertara y fue en ese preciso instante de inconsciencia cuyas sensaciones de angustia, tristeza, felicidad y amargura invadieron mi mente y simultáneamente hicieron creer que había enloquecido; parándome de la cama despavorido.
Me encontraba listo para salir al dichoso encuentro con la muchacha del chat [...] Busqué mis prendas con dos días de anticipación, tomé una ducha de 2 horas y 40 minutos, me perfumé, peine, me coloque los mocasines de mi padre y cogí la carta de invitación, cuyo pase era la única manera de entrar al evento. Rumbo a la fiesta, me cruce con Sejo, mi amigo de la infancia, quien también iba a ir al mismo local y por coincidencia de la vida, él también esperaba que fuera una persona especial; me entusiasme cuando me contó eso porque no seria el único *imbécil* que esperaría a alguien esa noche...
Llegamos al local y su infraestructura era inmensa, las puertas tenían el tamaño de ventanas de iglesia, y las ventanas; ni que decir. La ceremonia ya había iniciado y recién habíamos llegado, pero eso no era mi preocupación; en ese momento pensaba en el paradero de mi "chat-friend" [...]
Incliné mi cabeza y con sutileza rose sus labios; en ese momento sentí un mariposeo incontenible en la boca del estómago, y manteniendo la respiración, ese simple rose se convirtió en un beso apasionado de los que se prestan para una erección -por suerte mía no ocurrió ese vergonzoso momento- y levantando la mirada y fijamente mirándola a los ojos, selle el silencio con un.... "Te Amo"
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