Cada mañana me encuentro en el sombrío sueño que estremece mis sentimientos, intento despertar pero la frustración me lo impide. De pronto me doy cuenta que mi vida transcurría dentro de una fantasía, tratando de ser algo que no lograría, quizás piense que la desconfianza es la razón de lo que me acontece; en eso estoy seguro. Me extiendo en el suelo frío de la habitación en la que estaba y cara arriba volví a pensar en la causa del desasosiego que me acongoje, pero solamente pude centrar mi mente en la única y verdadera causa de mis lamentos; yo.
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