Amor del bueno

Amor del bueno
Piensame día y noche, solo eso pido.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Propuesta de vida


Pienso mucho, generalmente sobre aspectos de mi vida o conductas propias de mi ser, tratando de  hayarle el sentido. Pero cuando creo que he conseguido la solución o una respuesta razonable; todo vuelve a mezclarse haciendose más dificil. Tal vez no estoy lo suficiente listo para entender esto; quizás solo debo ignorarlo y seguir adelante dandole poca importancia o quizás; sólo quizás el culpable de que suceda todo esto soy yo.

Existe un momento en la vida de todo hombre o mujer en la que se cuestiona, poniendose infinidad de obstáculos, me refiero a las expectativas que uno tiene como ser humano; como el ¿cómo me veran? o el famoso ¿qué dirá la gente? todo esto y más. 

Uno de los mayores conflictos, aparte del que se forma uno mismo, es el que existe con la familia; por ejemplo, cuando se reunen los tíos, primos, abuelos, padrinos, personas cercanas a la familia, uno que otro invitado, etc y conversan sobre los atributos que cada uno de los miembros de su "familia cercana" poseen, siempre esperamos lo que ellos tienen que decir, para que cuando te toque hablar superarlos rotundamente con una actividad o hecho que has realizado. Son estas las cosas que me perturban, el saber que estamos hechos solo para sacar encara o de resaltar nuetras virtudes con el fin de humillar a la otra persona. Ese es nuestro mundo, nuestra sociedad, nuestra puta vida que esta sintonizada al ego. Solo observen los canales televisivos que estan de moda, luego miren a su alrededor y diganme si no se parece aunque sea un poco a la realidad, y no solo eso tambien analicen a la sociedad, a su zona distrital, a su casa; hablo de la convivencia con tus "familiares cercanos", no soy quien para juzgar comportamientos de nadie. Yo no soy perfecto, es mas soy el hombre más imperfecto que podrán ver, pero no me hago el ciego ante actitudes indevidas.

No quiero ser marioneta de nadie, pero ¿cómo asi lograée no serlo?
Aún no encuentro la respuesta idónea, esta es mi búsqueda más pesada, sin embargo podria dar ciertos aportes que pienso yo son los mejores:
  • Como el de no hacer cosas por sentirte mejor que la otra persona, es fácil confundir cuando haces cosas por tu bienestar con lo que he dicho al principio; por ejemplo, si intentas estudiar una carrera profesional e ingresas a una prestigiosa universidad, hazlo porque es lo mejor para tu vida, no lo hagas porque tu amigo (a) te alabará.
  • Si te compras un carro, una casa, o haces un negocio propio; es por tu esfuerzo, el cual dio frutos y piensa que es por que tu familia lo necesitará; no lo hagas por tu vecino que tambien tiene estas cosas y lo quieres igualar o porque tu amigo de trabajo gana más con su negocio que en la misma oficina.
  • No te compares, cada uno de nosostros tenemos virtudes y valores propios de nuestro ser, como de nuestra personalidad; solo debes encontrar tu ritmo de vida.
Tal vez para algunos sera patético y deseará seguir con sus mismas actitudes, pues lo felicito si eso lo hace sentirse cómodo, pero escucheme si no le da resultado ese comportamiento de aqui a unos años. Vuelva a leer esto y hágalo. Tal vez en ese entonces vea cambios.

   

miércoles, 7 de mayo de 2014

Querida... :

Ha pasado cerca de un año de la última vez que nos vimos, en aquel "Café doblando la esquina"; me preguntaste si conocía la ciudad y muy gentilmente te indique. En ese momento te miraba con delicadesa y simultaneamente le decia a mi subconciente: "Ella es, la chica que buscamos". Recuerdo que intencionalmente erré en decirte como llegar a la plazuela; creo que fue involuntario, pero eso me sirvío para darte el alcance en ese lugar. Tu cara de sorpresa al verme de nuevo, fue muy cómica; creí que nunca sospecharias que intentaba cortejarte, pero me equivoque, ya que tu lo sabías desde el preciso instante que nos vimos en aquel "Café doblando la esquina". Considero hasta el día de hoy, que ese es el mejor Café al cual he ido. 

Talvez te preguntas el porque escribo esta carta, y porque recordar el día en que no conocimos pues muy simple; no logro soportar la falta que me haces, el no poder abrazarte o acariciar, tocar tu piel delicada, y no llenarte de besos, pero lo que me mata de la tristeza es el no poder decirte cara a cara lo muy feliz que me haces.

Con nostalgia imagino tus ojos claros cuyo brillo me eriza la piel, las suaves caricias de tus manos y el dulce aroma de tu cabellera que aún a la distancia me es tan familiar, y como olvidar tus sensuales labios, tan ardientes y seductores siempre rojizos y perfectos. Confieso que prevaleces en mis sueños constantemente, desearia que fuesen reales, pero no pierdo la esperanza de verte de nuevo, mi amada, aunque al ver tu rostro en la única foto que poseeo de ti, colocandola sobre mis manos, sollozo; y es por que el frío y blando del papel no llena el vacío de tu ausencia.
 

jueves, 30 de enero de 2014

Mientes.

Existía una oportunidad, una minúscula opción de alegría.
Tal vez pensaba demasiado, tanto, que no dejaba que mi corazón me dijera lo que en realidad deseaba o quizás eso era lo que mi corazón quería y le soplaba la respuesta a mi cerebro. Tantas dudas y tan poco tiempo de solución, la vida es así, en circunstancias te da horas, días, semanas para poder tomar una decisión y en otras sólo te deja segundos. Muchas de esas alternativas hubieran sido peor como también pudieron ser mejor a la que ese día, ese fatídico día, tomé.

Se veía desafiante, tenía una mirada penetradora que me era casi imposible reconocer a la persona que se paraba delante mío, aun así, se podía distinguir su molestia y melancolía con facilidad aunque me agobiaba el no saber, con certeza, la causa de aquel ánimo. Mi osadía era pasiva y con cautela espere su desahogo. Quería ayudar o quizás buscar una solución razonable pero era muy difícil saber qué o quién era el causante del despojo de lágrimas cuyo significado me transmitía frustración.

Me preocupaba, de cierto modo, saber la respuesta, temía que fuese yo el causante de su dolor y eso no me lo perdonaría jamás. Simultáneamente a mis pensamientos escuchaba sus excusas y cuentos sobre ella y él. Creo que al final no era yo la causa. Traté de entenderla, recogí de hombros y mire hacia el cielo aguantando las lágrimas. No podía permitir que me viera llorar. Asintiendo la cabeza me levanté y me fui. Llegué a casa, entré a mi dormitorio y con furia eché la puerta contra el marco y con un estruendo, rompí en llanto. Por mi cabeza recorrían consecutivamente esas palabras de arrepentimiento, su mirada y las lágrimas que corrían por su mejilla. No podía creerlo. Trataba de asimilarlo pero se me hacía difícil aceptar que amé demasiado, a cambio de un dolor que sólo Hades regocijándose en su infierno lo entendería. Por eso juré nunca más arriesgarme, pues no soportaría volver a sufrir de la misma magnitud.

Días después...
Me enteré que frecuentaba con un sujeto y se rumoreaba que era su novio. Al instante me vino a la memoria ese día en el parque, en el cual me enteré de su engaño. Al recordarlo no lloré, me convencí que sufrir por alguien es tan patético cómo escribir sin sentimiento.

Palabras del autor:
Olvidaba lo importante que era para mi persona escribir abiertamente sin ningún motivo particular creo que intentar hacer lo que otros pedían para mí frustró mi deseo de expresarme por medio de mi tinta.